14/06/2026

El primer paso para enfrentarse a la "Inteligencia Artificial"

Antes de hablar sobre la deshumanización que causa, sus mecanismos opresivos, su deificación, su impacto medioambiental, su papel en la nueva era de las meta-guerras, su erosión del ecosistema digital, el deterioro cognitivo en sus usuarios o sus horribles implicaciones éticas, hay que replantear un primer paso común.

Es importante conocer el por qué y cómos de la llamada "Inteligencia Artificial" para oponerse a ella adecuadamente y no caer en su juego. Al igual que muchos otros sistemas que brotan de la sed de manipulación de la política, como en este caso es el capitalismo, resulta vital no caer en el mero enfrentamiento directo y la oposición descontrolada. No solo te toparás con numerosos callejones sin salida, sino que será demasiado tarde cuando te percates de que estás dedicando tus esfuerzos en echar más leña al fuego.

Partamos de su ontología, y es que la llamada "Inteligencia Artificial", como la entendemos hoy a 2026, tú o yo, no es inteligencia artificial; o mejor dicho, no es la inteligencia artificial en su totalidad. Resulta llamativo para la persona promedio creer que el campo de la inteligencia artificial puede resumirse en un desarrollo lineal de modelos a los que se les ha ido girando la tuerca hasta alcanzar su distópico estado actual. La realidad, sin embargo, es que la inteligencia artificial es un campo enorme, lleno de subramas con distintos modelos especializados en resolver diferentes categorías de problemas, o resolverlos de formas distintas. En esencia, la meta clásica de la informática.

Ahora bien, la "Inteligencia Artificial" coloquial suele referirse a un caso concreto hallado dentro de la subrama de las redes neuronales: la inteligencia artificial generativa. Seguro que estos términos también te suenan... un poco, pero es en estas abstracciones donde las grandes empresas tecnológicas meten mano para tirar de ideas utópicas preestablecidas en el imaginario popular por la ciencia ficción.

Me quitaré esta espina cuanto antes. Seamos claros, no eres un soñador apasionado si realmente crees que las redes neuronales pueden ganar una consciencia, tan solo un poco ignorante (no hay nada malo en ello, todos hemos pasado por ahí). Estos modelos reciben su nombre porque interconectan una gran cantidad de sumas ponderadas entre sí, dando la apariencia de red que forman las neuronas en el tejido nervioso. Ahí acaba el paralelismo, una mera similitud estética cuando se observa desde lejos. Estos modelos suelen entrenarse mediante sistemas de recompensa para que, acorde a una misma información de entrada, el modelo tienda a evitar unos resultados y priorizar otros. No hay más. Por supuesto, esto, llevado a una escala mucho más grande (los llamados LLMs o Large Language Models: ChatGPT, Claude, Gemini...), lleva a resultados más sorprendentes pero que, me temo, no llegan a equipararse a una ínfima parte de lo que ocurre en cualquier sistema nervioso sencillo. Si ni con eso podemos contar, no hablemos de consciencia o identidad, y la gran cantidad de factores más allá del sistema nervioso que participan en su surgimiento y desarrollo.

Cabe recalcar el hecho de que cada modelo de inteligencia artificial está especializado en un tipo de problema. Por tanto, algoritmos como, por ejemplo, A*, búsqueda horizontal con horizonte, árboles de decisiones, redes neuronales o funciones heurísticas con templado excederán en resolver situaciones completamente diferentes. Los modelos de predicción, estos LLMs, que no son más que muchas redes neuronales apiñadas, no son excepción. El primer paso para enfrentarse a la imposición generalizada de estos modelos no es solo entender que serían inútiles en la mayoría de situaciones, sino que denominarlos como "Inteligencia Artificial" es un esfuerzo de marketing orquestado por grandes empresas para otorgarle a esta tecnología las décadas de reputación de las que goza el campo homónimo, colonizando el espacio que ocupaba previamente la inteligencia artificial en el imaginario popular.

Es el equivalente de organizar una camapaña de publicidad a nivel global que llame la bollería industrial como "La Comida" y que logre que todo el mundo, cuando hable de comida, tan solo piense en bollos de aceite de palma. Peor aún, que muchos empiecen a asumir que no existe comida más allá de esta y que claramente "está aquí para quedarse porque me lo repiten por la tele y encima cuando yo me la como no sabe del todo mal". Se empieza a entender la verdadera absurdez del problema y cómo oponerse ante toda la comida de forma directa no es tampoco buena idea?

El primer paso para enfrentarse a la "IA" es entender que no es IA, que se trata de una mera subcategoría cuya imagen ha sido inflada públicamente de la misma forma que lo fueron los NFTs o el metaverso; eslóganes que aseguran cambios de era para la humanidad, cimentados en una tecnología que poca gente comprende, asegurándose de que estos o la acepten ciegamente o revoloteen como pájaros asustados. No toda la inteligencia artificial es usada de forma errónea; existen muchos casos desde hace décadas, más allá de las redes neuronales o incluyéndolas, en los que se ha aplicado de forma correcta (herramientas que ahorran horas de tediosa y repetitiva retopología 3D, detección temprana de tumores en medicina, técnicas de compresión...). Me temo que no es el caso de la mayoría de LLMs y, si piensas lo contrario, te animo a prestar atención a futuros posts.

El primer cambio que deberíamos realizar entre todos es empezar a llamar a las cosas por su nombre, a la "Inteligencia Artificial" como modelos de predicción (o a las malas, "redes neuronales" o "IA generativa", aunque me temo que estos términos, aunque más correctos, han facilitado engrandecerla), para desmitificar progresivamente el término y restarle poder en el diálogo diario. Además, esta distinción ayuda a focalizar el verdadero problema y apartar el humo de marketing que lo rodea. No obstante, con simplemente entender esta realidad, sin necesidad de cambiar cómo nos comunicamos, ya es un paso gigantesco en entender cómo generar resistencia de forma efectiva.

01/06/2026

Retorno al desarrollo de la página

Tras unos meses de inactividad, regreso a la página! Ciertos sistemas me daban especial dolor de cabeza y he decidido mandarlos a tomar por culo. A raíz de aquí, he simplificado y mejorado cómo se estructuran automáticamente los elementos de la página web y todo vuelve a estar en orden.

Inevitablemente ha sido una cuestión de tiempo, pero por suerte este capítulo de mi vida está llegando a su fin. El de trabajar hasta no poder más, sin importar que disfrute el proceso.

También he tenido tiempo a solas para reflexionar sobre qué quiero exactamente de esta página web; enfocar la idea original y que ello me ayude a seguir dándole forma. Una conversación con un buen amigo me sirvió como recordatorio de que este lugar no debería existir en aislamiento, sino formar parte de alguna estructura social sin perder su identidad individual. Desde luego, me sirve como confirmación de que alojaré este sitio en neocities (por el momento) y que dedicaré parte de la página principal a presentar otras páginas webs de interés o de colegas que se animen a hacer algo parecido. No debe olvidarse el componente humano.

09/03/2026

Oasis

Escribo estas palabras en mitad de la creación de esta página, mi pequeño oasis en la dimensión digital. Tras varios intentos abandonados a lo largo de mi vida, siento que estoy en camino de crear algo verdaderamente mío. Algo tan profundo como un hogar, en lo bueno y lo malo.

Sueño con un anonimato que no existe, pero sueño, y creo que eso es lo importante, siempre que uno no se pierda en ello. Un anonimato que perfectamente puede existir con el individual, pero a su vez con el colectivo. Creo en el ser humano, pero también en la humanidad. Un idealismo que, si acaso en algún punto llegó a aplicarse en el perdido pasado, perdido está; qué rápido la cultura (y no el tiempo) se encarga de borrarlo, hasta tal punto de que ella misma lo olvida.

Esta página sirve de paradoja de mi anonimato. La autoexpresión, hermana inevitable del autorreconocimiento del ser humano, yuxtapuesta junto a una necesidad de ocultarse ante todo lo que está ocurriendo. A riesgo de sonar torpemente intenso, no puedo evitar mirar atrás (al menos, a lo que conocemos) y concluir que si la época pasada fue denominada como moderna y la actual como contemporánea, ya debería empezar a hablarse de la época de la información. Es irónico, entonces, cómo el verdadero término que se me pasa por la cabeza al describirla es la mentira. Un recurso que ha sido usado siempre por el poder, pero que me atrevería a decir que nunca de forma tan explícita y, por qué no, libre. Todos somos conscientes de la mentira, no puede escapar a la omnipresente globalización, inmediatez y descentralización de las redes de información actuales. Los mentirosos saben que somos conscientes de ello. La información ya no sostiene el mundo, sino la mentira.

Regresando a las intenciones originales de este oasis, más allá de una clara intención activista, se podrían comparar con susurros autotélicos lanzados al vacío. Esta página no representa comunicación: estas palabras no pretenden alcanzar ningún receptor, ni cargan con ellas una intención en particular. Simplemente son. Otras, inevitablemente, sí la tendrán. Si estas palabras se han topado contigo, o tú con ellas, y la curiosidad te llama a recorrer este oasis, espero que te pueda llenar lo que aquí encuentres, aunque sea un poco.

23/03/2026

Algo debe cambiar

Vaya vida esta, de la que no dispongo tiempo ni para reflexionar sobre ella. Todo es trabajo y tareas que hacer; muy fácil es olvidar que las estoy haciendo por mí mismo, mi bien, mi propia decisión. Sin duda eso es lo que me ha permitido seguir adelante sin tirar la toalla. No habría podido ser de otra forma.

Estoy rodeado de gente que han pasado todas sus vidas así, aferrándose a la promesa de un eventual descanso, de que valdrá la pena. No dudo que esto tendrá sus frutos, qué coño, ya los estoy obteniendo y estoy muy contento con ello, pero claramente tengo que parar y relajar este ritmo antes de que sea demasiado tarde. Por mi salud física, mental y creativa, este ritmo de vida no es sostenible. Ya estoy tomando medidas a corto y largo plazo para solventar esto, aunque el mayor causante de este agobio tendrá que esperar unos meses hasta que alcance su fin.

Estamos viviendo en un cambio de transición al que hay que adaptarse y aprender a sobrevivir. Las reglas han cambiado en un mundo en el que parecía que nunca cambiarían. Tal vez sea ingenuidad o un plan más macabro de convencer a la gente de que no sería así, pero lo cierto es que echar un vistazo atrás a la historia de la humanidad revela que ya iba siendo hora de un cambio. El creciente miedo por la guerra apoya aún más esta teoría. Tercera Guerra Mundial? No puedo evitar pensar en que todo lo que sale en las noticias eventualmente será estudiado como el capítulo introductorio a algo verdaderamente grande (y que, por desgracia, no tiene pinta de positivo).

Siento que estoy consiguiendo reencaminar mi vida en una dirección mejor, como ya logré hacer hace tiempo, a pesar de lo imposible que parecía. Quiero volver a pensar en mí, en vivir la vida en lugar de permitir que me consuma, en encontrar ese equilibrio tan cómodo y que me dé igual lo que otra gente pueda pensar. No es un capricho. Es necesario.